viernes, 7 de agosto de 2015

147. ¿CÓMO DESHACERSE DE LOS HIJOS?

Me llena de tristeza escribir sobre esto. A cualquiera, con un mínimo de sensibilidad, le rompe el corazón este asunto. No obstante, es la vida, la vida real. Tengo infinidad de rozones para vivir, para vivir feliz. La principal y más importante de todas ellas, mi hijo de 12 años. Su sonrisa, su cariño, sus anécdotas,... ¡Indescriptible expresar mis sentimientos hacía él!. Otros niños, han nacido siendo muy desgraciados, comenzando por el hogar en el que han venido al mundo, por los padres que les ha tocado tener.

Detenida una madre en Madrid. Se le acusa de haber dado a luz a un niño y, seis días más tarde, arrojarlo a un contenedor de basura. A pesar del dramatismo que este suceso conlleva, ha habido suerte. El pequeño fue hallado por un viandante que escuchó sus llantos y, a día de hoy, está bien, en un hogar de acogida.

Una pareja, está vez, en Zaragoza, fue detenida por intentar matar a golpes a su hijo de corta edad, el cual, se encuentra en el hospital con gran cantidad de magulladuras y fracturas por todo su cuerpo.

Un padre, separado de su mujer, con la que tenía la custodia compartida de sus dos hijas, de cuatro y nueve años, detenido en Pontevedra después de haber degollado a las pequeñas el víspera de estar obligado, por ley, a  devolvérselas a su madre.

Hace tan sólo sólo dos días: un hombre, en Castelldefels (Barcelona), según apuntan las investigaciones policiales, mata a su mujer y a sus dos hijos, menores de edad, y se suicida.

¡Horrible!. Son algunos ejemplos, muy recientes, de sucesos que se vienen repitiendo con una escandalosa y asombrosa frecuencia. Padres que maltratan a sus propios hijos, que les torturan, dejándoles graves secuelas, físicas o psíquicas, o que les asesinan cruelmente. Es difícil encontrar las palabras adecuadas para describir lo que uno siente ante este tipo de dramas. No importan los motivos, las situaciones personales ni familiares de unos adultos, a menudo, enfrentados, que se odian a muerte y que son capaces de vengarse de su pareja o de la sociedad, de exteriorizar su propia frustración y rencor, a través de sus inocentes vástagos, apaleándolos  o asesinándolos.
 
¿En que mundo nos ha tocado vivir?. Estos hechos, se califican por sí solos. Se trata de algo repugnante y monstruoso. ¿Alguien se imagina viviendo y conociendo el hecho de que, de pequeño, fue arrojado por su propia madre, como cualquier desecho, a un contenedor de basura, salvándose milagrosamente, de una muerte segura?. Todos tenemos recuerdos de nuestra infancia, de nuestra madre, de nuestro padre. Recuerdos agradables y llenos de cariño y ternura. ¿Cómo se puede vivir recordando a tus padres moliéndote a palos y mandándote al hospital con la mitad de los huesos rotos?. ¿Qué sentimientos pueden albergar, hacia sus progenitores, personas - niños o adultos - que han pasado por semejante calvario?. Simplemente, lo que trato con esta entrada, es formularme a mi mismo algunas preguntas de muy difícil respuesta y trasmitíroslas a vosotros. Son cuestiones que deben hacernos reflexionar a todos, meditar profundamente, sobre un cáncer que está de actualidad en la sociedad. Se trata de una lacra del siglo XXI, cuya erradicación, desde luego, la debemos buscar en la educación, desde edades muy tempranas. Educación para reprimir las frustraciones sin hacerlo sobre los demás, educación de valores como la tolerancia, el respeto, el amor a los otros - de manera especial, a los hijos -, la búsqueda de soluciones a problemas, sin recurrir a la violencia,...

Los hijos, deben ser los tesoros más preciados y queridos de cualquier padre, de cualquier madre. Para los hijos, los padres son sus principales protectores, ocupados, en todo momento, en sus cuidados, tanto materiales como afectivos. En estos casos que estamos comentando, vemos que no es así. Todo lo contrario. Los padres se convierten en los principales enemigos de sus hijos. Quieren deshacerse de ellos, incluso, ocasionándoles la muerte. Son dramas familiares en nuestro tiempo, una auténtica plaga social. 

Es mi opinión. Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo. Tanto, en un sentido como en otro, agradezco cualquier comentario, lo cual, seguramente, será enriquecedor para mí. Muchas gracias por leerme y un fuerte abrazo. Hasta la próxima entrada, espero que de interés para todos.

PACO FERNANDEZ

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