miércoles, 3 de junio de 2015

137. DAESH, EL HORROR Y LA DEVASTACIÓN TOTAL A SU PASO

Niño yihadista ejecutando a dos rehenes
En no pocas ocasiones, pienso que  seria deseable no enterarse tanto de todo, de lo que acontece en este mundo nuestro, el que hemos creado, de lo que la especie humana es capaz de idear y, peor aún, de llevar a cabo. Estar informado, hoy en día, a todos los niveles - políticos, económicos, sociales, medioambientales,...- puede ser sumamente importante, de hecho lo es, pero si algo se ignora, si se desconoce una realidad, a veces, demasiado cruel e inhumana, es posible llegar a gozar más de la vida, a ser más feliz, mucho más.

Actualmente, vivimos en un mundo cada vez más cambiante y renovado, en el cual, y sobre todo durante la última década, se han producido importantes avances tecnológicos. Nos movemos en una sociedad, donde la implantación total de las nuevas tecnologías y de las redes sociales, es un hecho, habiendo llegado a tal punto que éstas ya forman parte de nuestra vida cotidiana, siendo posible disponer de noticias y acontecimientos en un tiempo récord, en el momento justo que se están produciendo. Algo totalmente impensable hace no tantos años.

A través, precisamente, de las redes sociales, estos días pasados, pude ver unas imágenes que me dejaron ciertamente impactado, extremadamente duras. Salvajes y despiadadas. Nunca había presenciado nada parecido. En un primer momento, mi lógica  reacción, como creo que seria la de cualquiera, fue la de retirar la vista. Pero, al final, me dejé llevar por la curiosidad y las observe durante un largo rato. No daba crédito a lo tenía frente a mis ojos. Eran unas escenas horribles, llenas de dolor y sufrimiento. En ellas, se veía claramente "la mano del hombre", hasta donde éste podía ser capaz de llegar, a la hora de cometer las más horribles atrocidades contra otros como él, de su misma especie. A seres indefensos, inocentes, cuyo único "error" podría haber sido el venir al mundo en el lugar equivocado, en unas tierras dominadas por  auténticos "animales", por alimañas, por bestias salvajes, sedientas de sangre, deseosas de sembrar a su paso la destrucción y la muerte, el terror y el caos. No sólo eso, sino que, además, disfrutando con ello. Se trataba de varias instantáneas obtenidas en alguna zona indeterminada, en pleno desierto de Siria o Irak, territorios estos parcialmente ocupados por estos criminales, por los de DAESH, el mal llamado ISIS o Estado Islámico.

A pesar, como decía,  de la crudeza de las fotografías, permitirme que haga una breve descripción de éstas y pido disculpas por si alguna persona sensible pudiera sentirse ofendida por ello. Intentaré no entrar demasiado en profundidad con los detalles escabrosos.

En ellas aparecían decenas de cadáveres esparcidos por el terreno, algo a lo que, desgraciadamente, ya comenzamos a estar acostumbrados, puesto que, algunas cadenas de televisión suelen emitir imágenes de este tipo, en ocasiones, sin tener en cuenta el horario en el cual nos encontramos. De todos modos, en este caso,  se trataba, única y exclusivamente, de niños, de niños de muy corta edad. De cerca, en primeros planos, decenas de cuerpecillos ensangrentados y con señales inequívocas de haber sido abatidos a sangre fría. A uno se le encoge el corazón solo con pensar el terror, el sufrimiento por el que estas criaturas habrían tenido que pasar antes de morir salvajemente acribilladas. ¡Aterrador!. Viendo esto, cualquier persona normal se siente avergonzada de pertenecer a la misma especie que las bestias capaces de hacer algo así. 


Grupo de yihadistas tratando de demostrar su fuerza
Insisto una vez más: estos criminales, no sólo acometen este tipo de barbaries, sino que, además, disfrutan haciéndolo, y las suelen dar a conocer, siendo muy cuidadosos a la hora de mostrar los detalles con la mayor precisión posible, con objeto de atemorizar, de amedrentar, de que la gente, especialmente en Occidente, les tema, les vea como al mismísimo diablo que se viene aproximando. En una de las fotografías, aparecía un pequeñín con vida - de dos o tres años - en una sillita de bebé y sobre su asustada carita, sobre sus mejillas rojizas, rozándole, tres cañones de kalashnikov, situados estratégicamente para obtener una buena imagen, buscando justo el ángulo apropiado para darle así el mayor dramatismo y realismo posibles. A su lado otro niño, un poquito mayor, llorando, observaba con cara de auténtico pavor.


Estos asesinos se vienen acercando a Occidente y, de momento, los gobiernos, hacen bien poco o nada por evitarlo, quizá, porque los ven muy lejos. Pero, yo creo no es así. Ya se encuentran en Turquía, a las puertas de Europa. Son los mismos que decapitan ante las cámaras a otras personas, a inocentes que simplemente desean vivir en paz, que están lejos de sus casas, trabajando para mantener a sus familias. Ellos, también son los mismos que reclutan gente en Occidente, los que los radicalizan, los que enseñan a los niños a asesinar de un tiro en la nuca, dejando constancia de ello mediante imágenes para ser visualizadas en todo el mundo, son los mismos que se sienten orgullosos de sus propios hijos pequeños cuando estos sujetan la cabeza de un decapitado mientras les sacan una fotografía,... Son los mismos.  Estos criminales vivieron en países occidentales - España, Francia, Gran Bretaña,... -  y tiene allí su nacionalidad y residencia. Con el tiempo, regresarán a su lugar de origen, llevando en mente una única idea: la muerte de los que no piensan ni actúan como ellos, la muerte de los infieles, es decir, de casi todos.

No es comprensible la reacción de los países occidentales, cuál es el motivo por el cual no se crea una alianza internacional entre todas las naciones con el fin de detener a estos salvajes. Son seres con los que no cabe diálogo ni negociación posible. Sus intenciones e intereses ya están sobradamente demostrados. Con ellos no existe una solución pacífica.  Me gustaría verla, pero no es así. Lo malo es que, mientras se piensa qué hacer y se hace, miles de personas inocentes están siendo masacradas o tomadas como esclavas. Que, ...la verdad, no sé  lo que es mejor. Supongo que morirse. Antes que caer en sus perversas manos.

Es mi opinión. Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo. Tanto, en un sentido como en otro, agradezco cualquier comentario, lo cual, seguramente, será enriquecedor para mí. Muchas gracias por leerme y un fuerte abrazo. Hasta la próxima entrada, espero que de interés para todos.

PACO FERNANDEZ

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